Noviembre 2018
Mientras hemos supuesto y pensado que la realidad sigue un patrón lineal, secuencial y mecánico, o que esta forma de pensamiento, con unos retoques derivados de la incorporación de la idea de orgánico y sostenible, nos iba a convertir en seres capaces de vivir coherentemente en la Tierra, atendimos nada más que a los logros inmediatos.
Durante mucho tiempo, vivir de forma coherente significó que las posibilidades de la ciencia y la tecnología tendrían soluciones a lo que, por complejo e indefinible, hemos llamado “problema medioambiental”, en el que incluimos el “cambio climático”. Sin embargo, esa esperanza va desapareciendo. Desaparece en la medida que comprobamos la imposibilidad de dominar al Planeta como, sin éxito, lo hemos intentado en distintas zonas y momentos (piénsese en el Mar de Aral, por ejemplo) con resultados tan catastróficos como la desertificación y sus graves consecuencias en el conjunto de lo viviente.
Ahora, al tomar consciencia de lo inviable del camino tomado y de la imposibilidad del pensamiento lógico y deductivo para afrontar la complejidad de un sistema que en todo el Universo se autorregula, se nos abre la maravillosa aventura de comprender.
Aventura que, para ser iniciada, se requiere que consideremos las potencialidades humanas poco desarrolladas y atendidas como, por ejemplo, la sabiduría que nos permita interpretar lo que significa que acontezca nuestra respiración y que exista una atmósfera que deriva de las, sin número, relaciones armónicas que la producen y la ha estabilizado durante miles de millones de años.
Nadie tiene una solución global pero todos tenemos que comprender esta nueva situación en la que estamos y que es imperativo afrontar. Es la primera vez que ante nosotros se presenta la necesidad de saber y actuar conforme a la evolución del conjunto al que nadie es ajeno.
No sería sensato no tener presente que los humanos, como todo acontecer, somos manifestación de la singularidad de este Planeta que, a diferencia de todo lo conocido, evoluciona desde hace cuatro mil quinientos millones de años hacia niveles de mayor energía potencial.
El proyecto "La Aventura de Comprender. En busca de Preguntas Imprescindibles" ha sido concebido para cooperar en el logro de una cultura más acorde con el planeta entendiéndola como explicación y sentido de la existencia; como referencia de las posibilidades inteligentes y creativas de acuerdo con la gran cantidad de factores que intervienen en cualquier actividad y, también, atendiendo a la repercusión de nuestras acciones en el conjunto de la Naturaleza, en un intento plausible de superar la cada vez más evidente, enorme y devastadora diferencia que hay entre lo que creemos ser y lo que realmente somos.

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Con aica.tv queremos contribuir a que nos interesemos en el lenguaje audiovisual y a que se desarrollen contenidos, en este lenguaje, motivados por la aspiración a la excelencia, a la belleza, al bienestar social y a una forma de vivir acorde con la naturaleza de la vida de este Planeta. Así, en aica.tv, nos preguntamos "¿En qué medida podemos perfeccionar el lenguaje audiovisual y sus contenidos para que sean verdaderas aportaciones culturales?".

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